Taller de ASAVI. Cuento ganador.

Este cuento de David, fue ganador de un taller de Empatía que se desarrolló en ASAVI, impartido por Noelia, psicóloga voluntaria muy estimada en la Asociación. 

La empatía es la capacidad de ponerse en el lugar del otro. Este taller se complementa con el Taller de Escucha Activa y entre sus objetivos se encuentran mejorar las relaciones con los demás, fomentando habilidades para combatir el aislamiento. Estos talleres se realizaron durante el segundo semestre 2011.

El lobo calumniado

Por: David Rodríguez

Eran tres hermanos cerditos que querían construir una casa cada uno. También había un lobo que tenía un almacén de construcción.

Un día se acercaron los tres hermanos al almacén del lobo para comprar materiales para sus casas.

Uno de ellos, el más pequeño, quiso comprar una gran variedad de paja para construirse una choza. El lobo le aconsejó que la paja no le sería de mucha utilidad ya que el invierno se avecinaba e iba a ser muy frío y tormentoso y le recomendó otros materiales más robustos como el ladrillo o la piedra, pero pese a la recomendación del lobo, el cerdito pequeño que le tachó de cara dura (pues no se creía nada de lo que le decía el lobo), pensaba que este solo quería ganar dinero vendiéndole materiales más caros y se compró un buen montón de paja.

El segundo cerdito quiso construirse una casa de madera pero el lobo le volvió a advertir sobre las tormentas que se venían encima, pero éste no le hizo caso y le culpó también de hacerse rico a costa de sus mentiras pues los materiales que le vendían eran suficientemente fuertes para hacer frente a cualquier contratiempo.

El tercer cerdito en cambio hizo caso al lobo y compró una gran cantidad de ladrillos y piedra pese que este material era más caro. En fin, que cada uno se construyó su casa y llegó el invierno.

Un buen día el lobo en su taller vio por la ventana cómo se aproximaba un gran huracán hacia la zona y corrió a advertir al cerdito pequeño que corría más peligro, el lobo llegó cuando el viento soplaba con más fuerza a su casa y el cerdito estaba asustadísimo porque veía que la casa se le venía encima, el lobo golpeó la puerta para hacerle salir y ponerle a salvo pero este denegó su ayuda y una vez destrozada su casa por culpa del viento corrió a casa del segundo hermano.

El lobo, que era lobo pero no gilipollas, corrió nuevamente a casa del segundo hermano ya que sabía que la tormenta se haría más fuerte y acabaría por derribar la casa de madera. Allí estaban los dos hermanos y nuevamente el lobo golpeó la puerta para hacerles salir y ponerles a salvo pero el viento se embraveció y derribó la casa de madera y los dos cerditos corrieron a casa del tercero en donde se refugiaron.

El lobo se despreocupó por los cerditos pues sabía que el huracán no causaría ningún daño a la casa hecha de ladrillo y piedra y volvió a su taller a tiempo de salvarse él también.

Los dos hermanos contaron que no fue el viento sino el lobo quien les derribó las casas y el tercer cerdito quedo horrorizado.

Nunca se supo la verdadera versión del lobo calumniado, que tuvo que cerrar el almacén, pues su mala fama le precedía hiciese lo que hiciese.

Fín

 

 

 

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